Muchos nos preguntamos qué habría pasado si Félix siguiera vivo y trabajando en nuevos proyectos y su vida no hubiese terminado aquel fatídico día 14 de Marzo de 1980 que todos sus seguidores tenemos grabado en nuestra mente para siempre. Seguro que su aportación a la defensa de la naturaleza en estos tiempos convulsos y de cambios seguiría siendo fundamental para seguir contribuyendo a la conciencia ecológica que él y otros pioneros conservacionistas, crearon en los ciudadanos de entonces y de ahora.
El amigo de los animales era una persona vital que tenía la capacidad de despertar y contagiar su felicidad y entusiasmo como lo han dicho los que lo conocieron personalmente y que transmitía como nadie a través de los medios de comunicación. Pero la semilla que plantó Félix germinó en muchos seguidores y ha posibilitado junto con el trabajo de otros investigadores que los temas ambientales estén presentes en las agenda política de nuestro país, aunque aún queda mucho camino por recorrer para que los responsables de la administración comprendan lo importante y necesario que es para el bienestar y la salud de todos el que se conserve nuestro rico patrimonio natural a través de un verdadero y auténtico desarrollo sostenible que, en la mayoría de los casos, es muy distinto del que tienen muchos de nuestros gobernantes en sus programas.
El ser humano a pesar de todo el gran desarrollo tecnológico que ha alcanzado y los grandes logros conseguidos en investigación y otros campos del saber, en la era de la comunicación global de Internet, habiendo llegado a la luna y pensando en poner el pie en Marte pasado mañana, no ha sido capaz de gestionar de manera responsable los recursos naturales que, como bien sabemos, son limitados y todo absolutamente todo lo que se produce y fabrica en esta sociedad de consumo proviene de la naturaleza.
Hoy es posible según nos dicen los científicos vivir en una sociedad que no destruya la naturaleza sino que la conserve y esto no es incompatible con el desarrollo y bienestar de todos los que vivimos en este viejo y maltratado planeta. Solo hace falta voluntad política para hacerlo y por eso los ciudadanos debemos exigir a los gobiernos que pongan en marcha las medidas que proponen los científicos sino queremos que lleguemos a un punto sin retorno cuyas consecuencias como desgraciadamente lo están siendo ya, serán catastróficas no solo para muchas especies de animales y plantas, sino para millones de personas en todo el mundo y no lo podemos permitir.
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Félix Rodríguez de la Fuente y Jacques Cousteau |
En esta foto aparecen Félix y el comandante Cousteau ambos estudiosos de la naturaleza. El primero; de la Tierra firme. El segundo; de la vida en el mar. Ambos sentían mutua admiración y alcanzaron un reconocimiento internacional por su labor en defensa del medio ambiente.